viernes, 16 de noviembre de 2007

La mejor definición de un amor fugaz.

Un suspiro, un latido o un parpadeo... Una sonrisa, una llovizna o una palabra entrecortada...

Como sea, siempre ha habido quien busca definir ese amor, dado o recibido, que pasa por nuestra vida a la velocidad de la luz. No quiero extenderme, sólo mostrar tres ejemplos, lírico-musicales, de definiciones de amores fugaces.

También invito a quienes visitan este blog a que enriquezcan, con definiciones de cantautores o poetas, ésta que empieza siendo una pequeña lista. Pero ¿cuál es la mejor definición que hemos escuchado o leido de un amor fugaz?


Las hogueras a primera vista,
cuché de revista,
se apagan bien pronto.
Joaquín Sabina, No permita la Virgen (Dímelo en la calle, 2003).

Primavera de un amor,
amarillo y frugal como el sol
del veranillo de San Martín.
Joaquín Sabina, Peces de ciudad (Dímelo en la calle, 2003).
No, no hay manera
de regresar la cinta.
Tu amor fue un rock en vivo;
dos... tres manchas de tinta;
un requinto de jazz,
fugaz, improvisado;
una imagen en el aire
de un pintor
apresurado.
Rodrigo González, Rock en vivo (Hurbanistorias, 1984).