viernes, 1 de agosto de 2008

Mis poemas

Escribí esto hace unos años, después de que Jaime Sabines trazó una sonrisa en mi emocionado rostro con un poema del que no recuerdo el nombre. No es exactamente lo que hizo él, aclaro. También varía un poco el asunto de mi autoestima pues este texto me parece algo de lo bueno que he escrito. Fue pensado para toda aquella a quien en algún momento le haga un poema y que, a pesar de que me lo pueda agradecer con, por lo menos, una sonrisa, no lo entienda por completo.

El Beto y otras amistades me dicen cosas del tipo: "¡¿Le escribiste una canción a la chica y a pesar de todo te abandonó?!" "¡Con este poema, hermano, no es posible que esta niña te diga que no!" Pero como no todas las féminas disfrutan de un escrito de esta naturaleza y no todo en la vida de una mujer son poemas (falta amor), también se lo dedico a las que no me lo agradezcan jamás, por qué no.
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Escribo mil poemas al mundo...
mi mundo -que eres tú- recién cortado,
recién abierto a ojos vagos,
mis ojos, pues, sin ti sordomudos.

Atrapas uno al fin, con cuidado
remontas a la nube en que está impreso
mi amor, como las caras -preso-
de una moneda absurda en tus manos.

Desgranas con mi ayuda las frases
-azules margaritas de mil síes-
que dictas, sin saberlo. Ríes
de lo que son tus ojos capaces.

Y vuelas, con mi lengua por guía,
por un hogar añil de eternos peces,
desiertos que en ti reverdecen
y soles con fulgor noche y día.

Me cuentas sin palabras tus sueños
de niña... alegrías, rezos, penas.
Yo pienso en un nuevo poema,
tú piensas que mi amor es pequeño.

Te enredo en el feroz torbellino
de mi alma, agazapada en las palabras.
Respiras, suspiras, me abrazas;
te beso y te descubro conmigo.

Te alejas de mi tiempo y mi espacio
apenas ha llegado el nuevo día;
nació mi mejor poesía
anoche, que morimos despacio.

Te olvidas de mi voz, desbaratas
los pétalos del sol en un segundo;
te escribo poemas y el mundo
sabe mejor que tú que me matas.