domingo, 19 de septiembre de 2010

Bicentenario ¡NO!

Lejos de los pretenciosos bicentenario y centenario, en los cuales
se está gastando el dinero que hace falta como aumento de sueldo
a miles de trabajadores, se debería estar trabajando por alcanzar la
verdadera libertad y porque la desigualdad social no sea tan marcada.
Parece que Rodrigo González no murió hace ya veinticinco años
y que esta canción suya fue escrita apenas ayer.
Intentemos hoy tomarnos unas cervezas en honor del Rockdrigo,
si es que esta acción no perjudica a nuestras quincenas.
Es cierto que al mal tiempo buena cara, pero me agrada con la ironía
que le puso el Profeta del nopal a su rola, pues hasta en las últimas
frases se aprecia su buen humor.
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Balada del asalariado
 
Me asomé a la ventana y vi venir al cartero,
me entretuve pensando en una carta de amor.
Mas no, no, no...
Era la cuenta del refri y del televisor.
 
Me asomé a la ventana y vi venir a Romero,
me entretuve pensando en que venía a saludar.
Mas no, no, no...
Eran seis meses de renta que tenía que pagar.
 
Me asomé a mis adentros, sólo vi viejos cuentos
y una manera insólita de sobrevivir.
Miré hacia todos lados, dije: "Dios ¿qué ha pasado?"
-Nada, muchacho. Sólo eres un asalariado.
 
Por la puerta han entrado mi mujer y mis hijos,
preparo la alegría que nos va a acariciar.
Mas no, no, no...
La despensa y la escuela se tienen que pagar.
 
Pagar, pagar, pagar,
pagar sin descansar.
Pagar tus pasos, hasta tus sueños;
pagar tu tiempo y tu respirar;
pagar la vida con alto costo
y una moneda sin libertad.
Suben las cosas menos mi sueldo,
¿Qué es lo que se espera de este lugar?
 
Me fui para la iglesia a buscar un milagro,
rezándole a un retablo quise ver la cuestión.
Mas no, no, no...
Lo que vi fue al diablo de la devaluación.
 
Me asomé a mis adentros, sólo vi viejos cuentos
y una manera insólita de sobrevivir.
Miré hacia todos lados, dije: "Dios ¿qué ha pasado?"
-Nada, muchacho. Sólo eres un asalariado.
 
Me asome a la ventana y vi venir a tu hermana…
(Menos mal)
Me asome a la ventana y vi venir a tu hermano.

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