viernes, 13 de diciembre de 2013

Viernes trece.

No encuentro el tiempo,
el cielo huele a cebo.
¿Serán las horas
amantes de Morfeo?
Ya no presiento,
se han ido a un viaje eterno
la fe, la duda,
la ciencia y lo que creo.
Relojes mueren
tan sólo de recuerdos,
y luego pasa
la vida sin aliento.
Se va lo cierto
y queda aquí el pretexto
de dar por vivo
a lo que ha estado muerto.

Me canso y sigo,
la causa pierde efecto,
y entonces brilla
un hueco de silencio.
Me está pudriendo
el hígado el veneno
y doy un sorbo,
que mata más el miedo.
Si pienso existo,
si existo ya no pienso;
es relativo
comer, reír... el sueño.
Ya estoy flotando,
mejor me quedo quieto.
Que vuele Psique;
pies, vivan en el suelo.

Nunca un texto mío en el que predomine la escritura automática ha logrado mi aprobación para ser publicado. Quizá mañana ya quiera modificarle el ochenta por ciento, pero hoy se queda así.

Orizaba, Veracruz, a 13 de diciembre de 2013.